Una verdad incómoda y 5 consejos para escribir la página más difícil de tu web

Una verdad incómoda y 5 consejos para escribir la página más difícil de tu web

Sí, la página de la que te quiero hablar hoy tiene esa mala fama. Y es que a -casi- nadie le gusta hablar de uno mismo, y menos plasmarlo por escrito mientras se imagina como todo el mundo le señala con un dedo acusador (modo drama queen on). Por eso hoy quiero darte algunos consejos para escribir la página de Sobre mí, Sobre Nosotros o Acerca de de tu web.

Es normal no saber cómo escribir el “Sobre Mí” o “Acerca de” de una web. Es normal reescribirla mil veces porque nada te parece lo suficientemente guay o inspirador. Es normal sentirte expuesto, vulnerable y tener ganas de esconderte tras la pantalla del ordenador. No nos engañemos: hablar de ti mismo o de tu empresa es difícil.

 Pero esta no es la verdad incómoda a la que me refería en el título de este artículo. Tampoco he venido a hablar del cambio climático a lo Al Gore (al menos hoy). La verdad a la que me refiero es otra que duele un poquito más y que expresó el empresario y escritor Dale Carnegie:

 

«La gente no está interesada en ti. Están interesados en ellos mismos«

De primeras esta afirmación suena un poco deprimente, pero si sigues leyendo verás como en el fondo no es tan malo.

Y es que si, me obligaran a darte un solo consejo para escribir tu página de Sobre Mí, tengo muy claro qué te contestaría…

(redoble de tambores)

1. Para escribir un buen Sobre Mí, céntrate en cómo puedes ayudar a tu cliente ideal.

Así de fácil. Ahora te estarás preguntando…pero a ver, ¿esta página no va sobre mí o sobre mi empresa? Pues…¡sí y no!

 

  • SÍ, porque obviamente quieres transmitirles a tus clientes ideales por qué eres la persona o marca indicada para ayudarles, ya sea a solucionar un problema o a satisfacer un anhelo. Y para eso necesitas hablar de tu marca, pues al fin y al cabo, es la página designada para hacerlo. Por cierto, esto del anhelo suena un poco raro, pero por ejemplo, una tienda online de arte puede satisfacer el anhelo de belleza, de pertenencia a un grupo o simplemente de  “tener un cuadro bonito de X artista que me cae genial en mi casa”. Es un ejemplo simplón, pero ya me entiendes.

 

  • NO por la misma razón: porque para escribir un buen Sobre Mí, tienes que explicarle a quien te está leyendo cómo puedes ayudarle. Si has trabajado bien tu estrategia de marketing, con suerte esa visita que ha llegado a tu web se parece mucho a tu perfil de cliente ideal. Así que, para dar en el clavo y enganchar a tu potencial cliente, tienes que conocer al dedillo sus aspiraciones, sus necesidades y sus problemas, además de saber expresar con las palabras adecuadas los beneficios que puedes aportarle con tu producto o servicio.  El objetivo es que conecte con tu marca, hacerle sentir como en casa y que entienda que puedes aportarle soluciones.

Este cambio de enfoque en el fondo es un alivio, porque ya no tienes todos los focos en tí, ¿no crees? Si te centras en resultarle útil a tu cliente, ya verás como buena parte de la presión desaparece. De hecho, 9 de cada 10 emprendedores afirman que hasta las palabras fluyen mejor (es un estudio super científico y riguroso, créeme).

He elegido este consejo como el principal, pero como por suerte nadie me puede obligar a decirte solo uno porque este blog es mi reino, aquí van 4 truquis más que espero que te ayuden a enfocar tu Sobre Mí:

2. Transparencia y autenticidad.


Ya sé que me repito, ¡pero es que es básico! No me digas que tienes un MBA si has aprendido a base de experiencia y tortazos. No uses el plural haciendo creer que tu negocio es una multinacional, si detrás de la pantalla estáis tú y tu perro (¡a mucha honra oiga!). Y por supuesto, no digas que tus camisetas son del mejor algodón orgánico si no lo son, que me desmayo del susto.

Es mejor ser transparente y natural. Escribe como hablarías y evita ese tono rimbombante al que yo llamo el efecto Hermione Granger (te cuento más por aquí)

 

3. Utiliza el Storytelling o el poder de las historias


¿Has oído hablar del storytelling? Para mi es una forma americanizada, y por tanto supuestamente más molona, para hablar del antiguo arte de contar historias (y de esto reconozco que tengo tablas: aquí te explico lo cuentista storyteller que era yo de pequeña)

A todos nos gustan las historias. Las historias bien contadas sorprenden, emocionan y hacen tu marca más memorable.

Y no tienen que ser fantasiosas o súper impactantes: seguro que si buceas en tu pasado, en tu día a día, en tus vivencias…encuentras perlas que te servirán para emocionar a tu audiencia, para acercarte a tus futuros clientes y para demostrar que detrás de tu proyecto, tu marca o tu negocio hay un ser humano tan real como ellos. Si no sabes por dónde empezar, prueba a responder a estas preguntas en tu libreta:

¿Por qué y cómo empezó tu proyecto o negocio?
¿Qué es lo que te hace levantarte por las mañanas? ¿Qué te entusiasma de tu trabajo?
Cuando eras pequeño, ¿tenías manías, peculiaridades o historias relacionadas con lo que haces ahora?

Si ya conectas estas historias con los valores de tu empresa a través del storytelling, tienes puntos extra 😉

4. Autoridad sin pedantería

Es el momento de demostrarle a tu potencial cliente por qué tu marca es tan genial y por qué debe apostar por ti o por vosotros. Y esto puedes hacerlo de muchas maneras, sin que tu página de Sobre Mí parezca esa pared de tu casa en la que tu madre cuelga todos tus diplomas (sí, incluso esa medalla al esfuerzo que ganaste en un torneo de tenis y que a nadie le importa). Por ejemplo:

Incluye testimonios de clientes anteriores.
– Menciona la experiencia profesional previa que sea relevante en lo que estás ofreciendo ahora.
– Si tienes alguna aparición en prensa es el momento de sacarla a relucir.
– Aporta datos concretos: no digas “somos los mejores terapeutas” así sin más, porque sinceramente…ya nadie se lo cree. Explica que en el último año el 90% de tus pacientes consiguieron su objetivo X en menos de seis meses. ¡Los datos concretos son irresistibles!


5. Aprovecha el tráfico

¿Sabes que el Sobre Mí o Sobre Nosotros es una de las páginas que más tráfico tiene de una web? La mayoría de las veces no lo aprovechamos y es una pena. Dirige a tu lector a los siguientes pasos que quieres que de con una clara llamada a la acción final. Una vez has conectado con ellos y has conseguido su confianza, es muy buen momento para pedirles que se suscriban, por ejemplo.

6. Extras:

  • Saca tu mejor sonrisa e incluye fotos tuyas y/o de tu equipo. ¿Te acuerdas de cuándo hablábamos de cómo humaniza  el storytelling? A las personas les gusta comprar a personas, y en un mundo en el que todo está cada vez más digitalizado, ver la cara de la otra persona da confianza. Así como para el resto de la web te recomiendo que, si puedes, te hagas una sesión con un fotógrafo profesional, si hay un sitio en tu web para poner alguna foto más personal o relajada, es este.
  • No escondas tu página de Sobre Mí. Identifícala bien (nada de iniciales o metáforas poéticas que solo entiendes tú) y colócala en el menú principal de tu web. En resumen, no le compliques la vida a ese posible cliente ideal que está deseando conocerte  🙂
  • Y por último, no aspires a la perfección. Escribir una buena página de Sobre Mí requiere unas nociones básicas (como mínimo) sobre copywriting, bastante práctica y un conocimiento profundo de tu cliente ideal. Además, me apuesto un té chai de los caros a que dentro de 6 meses tu Sobre Mí no se parecerá nada a lo que escribas ahora. Como dice Laura Ribas, no estamos grabando nuestros textos en piedra, sino en píxeles. Empieza ya y redacta una página de Sobre Mí bien construida y que conecte con tu cliente. Si con el tiempo cambias de opinión, siempre tendrás tiempo para editarla. ¿Trato hecho?

 

    Copywriting, ikigai y otras palabras que no están en la RAE

    Copywriting, ikigai y otras palabras que no están en la RAE

    Copywriting, Ikigai y otras palabras que no están en la RAE

    ¿Sabes qué? Llevo ya un par de semanas dándole vueltas a como inaugurar este nuevo espacio. Supongo que tras este impecable ejercicio de procrastinación se esconde una mezcla entre un vértigo algo gustoso y muchas ganas de empezar esta nueva etapa en el blog con buen pie.

    La verdad es que podría haber enfocado este artículo al posicionamiento SEO. O podría intentar deslumbrarte con las frases ingeniosas que esperas de una copywriter, para así convencerte de lo guay que escribo y de lo mucho que necesitas mis servicios. También podría desplegar todas las formaciones que he hecho, en plan pavo real. Cualquiera de estas opciones sería más inteligente, más estratégica y posiblemente algo más ostentosa. Pero espero –si te quedas por aquí– que tengamos tiempo de sobra para hablar sobre copywriting, sobre páginas de venta y sobre propuestas de valor. Así que prefiero darte la bienvenida a mi hogar virtual de la forma más sencilla posible: empezando por los cimientos. Y para mí los cimientos de un negocio están en su propósito.  

    Como te decía por Instagram el otro día, aunque tengo una obvia debilidad por las palabras, también creo que todos los elementos que componen tu marca deben ir en consonancia con lo que pretendes comunicar. Todo detalle aporta e importa, y quien diga lo contrario…¡miente!

    Sin embargo, esta manifestación exterior debería producirse después de una exploración de las entrañas de tu negocio. Digamos que las imágenes, el logo y la paleta de colores de tu marca son la guinda del pastel, la cima del Everest, la eclosión de la larva en mariposa o como lo quieras llamar. Pero antes tiene que haber un pastel, una larva o una montaña que subir. Porque si intentas plasmar de forma gráfica algo que no sabes ni lo que es, ¿cómo crees que será el resultado?

    “La gente no compra lo que haces, compra por qué lo haces” 

    Esto no lo digo yo, sino Simon Sinek, un escritor y orador motivacional que lo peta en cada TED Talk que da. Y con razón.

    Cuando empiezo a trabajar con un nuevo cliente, siempre les aviso de que la primera etapa de nuestra colaboración es la más intensa para ellos. Y es que antes de que yo escriba una sola coma, necesito que trabajen en un cuestionario con 30 preguntas. Y no son preguntas fáciles, no te creas: para bucear en el universo de tu marca y encontrar oro en el fondo, necesito que te desnudes (metafóricamente hablando, of course). Necesito que me cuentes tus porqués, tus motivaciones, los sueños que tienes con tu negocio, a quién quieres ayudar con lo que has creado. Necesito saber qué es lo que hace que te levantes por las mañanas (aparte del olorcillo a café recién hecho).

    En definitiva, entre otras muchas cosas, necesito conocer el propósito y la motivación de tu negocio (iba a decir “el alma de tu negocio” y lo he borrado por si te sonaba muy cursi. Luego he recordado que el tema va de ser un poco más auténticos y he decidido que aquí se queda).

    No es fácil plasmar la esencia de una marca en un papel porque es posible que ni siquiera nos hayamos parado a pensar en ella. Y desde mi punto de vista no hay copywriter, SEO, redactor de contenidos o especialista en Facebook Ads que arregle esa carencia, por mucho que nos vendan. Toca detenerse para bucear en nuestra marca y volver a la superficie sonrientes, quizá algo magullados, y con nuestro ikigai en la mano.

    ¿Iki-qué?

    No, no se me han subido los mantras de mi sesión de meditación a la cabeza. Ikigai es un concepto japonés que significa “razón de vivir” o “razón de ser”. Según la cultura japonesa, todo el mundo tiene un ikigai, pero descubrirlo requiere de una profunda y a menudo prolongada búsqueda de uno mismo. En la cultura de Okinawa, el ikigai se concibe como “una razón para levantarse por la mañana”, y según los entendidos esta conciencia de nuestro propósito vital es una de las causas de la felicidad y la inusual longevidad de los habitantes de esta isla. (Si te interesa el tema, te recomiendo el libro Ikigai, de Francesc Miralles y Héctor Martín)

    Ya sabes por dónde voy, ¿verdad? Aplicado a tu marca, el ikigai sería la razón de ser de tu proyecto, que además de hacerte feliz tanto a ti y como a tus clientes, garantizará la salud y longevidad de tu negocio.
    En resumen, ikigai es propósito, identidad, plenitud, conexión profunda, longevidad. Como todo lo importante en esta vida, no es fácil descubrirlo, pero una vez hemos vuelto del viaje introspectivo todo son ventajas.

    Si ahora mismo estás hiperventilando con tanta intensidad, quiero hacer un llamamiento a la calma: hoy te hablo de todo esto como si hubiera nacido sabiéndolo, pero en su momento a mí también me costó unir todas las piezas. Me costó mucho tiempo y algún batacazo dar con esa intersección entre mis habilidades, mis intereses y las necesidades de las personas a las que puedo ayudar.
    Hoy, por fin, creo que puedo decir que he descubierto mi ikigai, o que al menos estoy mucho más encaminada que hace unos años: me encanta usar mi conocimiento y mi creatividad para impulsar a personas y marcas que quieren cambiar el mundo a brillar con luz propia. Y lo hago a través de las palabras.

    Por eso me especialicé en copywriting para negocios sostenibles, creativos y slow. Porque para mí, cambiar el mundo puede ser tan épico como fundar una ONG, tan bello como asistir a otras personas en su camino hacia la sanación o tan inspirador como hacer la vida de los demás un poco más bonita a través del arte. Mi forma de aportar mi granito de arena es ayudar a destacar a esos proyectos en los que creo, aquellos que hacen del mundo un sitio más bonito, más inspirador o más justo.

    No te preocupes que no me voy a despedir sin mojarme. El alma de mi proyecto es un poco bohemia, un poco ratilla de biblioteca y también un poco rebelde, para qué negarlo. Llevo años formándome (y seguiré aprendiendo cada día, forma parte de mi ADN), pero no para encajar y crear textos cuadriculadamente comerciales, sino para saber discernir cuando toca seguir las reglas y cuando no.

    Mi proyecto huele a libros, tanto viejos como nuevos, pero siempre un poco manchados de salitre. Sabe a té chai y a pizza casera. Su melodía rock se mezcla con el ritmo inconstante que crean mis dedos sobre el teclado. Al tacto es como un papel de buen gramaje, de esos que da gusto acariciar, o quizá como una esterilla de yoga. Y como dice mi diseñadora, los colores de mi marca son “tostados, azules del mar y mostazas, que dan una sensación fresca, como si mezcláramos la playa y la montaña en una sola imagen, como un sitio donde sentirse libre para expresar cualquier cosa con la confianza de que Paula le va a dar una forma irresistible” (bueno, a veces también es color moreno de flexo, tampoco vamos a pecar de idealistas).


    Y tú, ¿te has preguntado alguna vez a que sabe, huele y suena tu marca?

     

    Espero que el rollo que te he metido te ayude a conocerme mejor, pero sobre todo a pensar en el ikigai de tu proyecto o marca.

    Si quieres descubrir más sobre mi historia, puedes hacerlo aquí, y si estás buscando una copywriter no dudes en venir por aquí. Y si no quieres perderte nada de lo que publique, cosa que me hace muy feliz, ¡suscríbete a mi newsletter! A cambio recibirás emails sabrosones de vez en cuando y una guía con mis trucos personales para darle ritmo, emoción e interés a los textos de tu web. No es mal trato, ¿no?

    Nos leemos pronto. Gracias por estar al otro lado.

    PD-No te olvides de bucear.